La lucha por la productividad

Los coches con conducción inteligente, drones guiados por movimiento para envíos de paquetes y robots militares de fuerza extraordinaria y equipados con la última tecnología. No, no es ciencia ficción. A pesar de que puedan parecer escenas de la nueva película de Blade Runner 2046, lo cierto es que la tecnología ha comenzado a plantearnos muchas dudas sobre el futuro del funcionamiento de las empresas.

Si bien es cierto que el uso de las máquinas aumentan mucho la productividad en la mayoría de los sectores, es comprensible que esto pueda crear preocupación en la población. ¿Hastá qué punto puede ser un humano sustituible por una máquina?

¿Y si Skynet fuera una realidad?

Skynet es el nombre del sistema de inteligencia artificial utilizado en la serie de Terminator, de James Cameron. Con el avance tecnológico, Skynet consigue independizar la toma de decisiones de los humanos y se lanza a la conquista de la humanidad.

Personalmente tengo mis dudas de que la tecnología pueda llegar a superar la barrera de la improvisación humana. Dudo que una máquina, por muy programada que esté, pueda aprender a reprogramarse, como sucede en la famosa serie de Westworld. De cualquier manera, esto es un hecho que solo el tiempo podrá revelarnos.

Máquinas contra el aburrimiento

La inteligencia artificial se ha ido desarrollando con muchísima rapidez en los últimos años y no sería descabellado ver como sistemas computarizados comienzan a ocuparse de tareas mecánicas y poco creativas.

Para el ser humano, las tareas repetitivas y mecánicas carecen de interés y se realizan con muy baja productividad. Las personas necesitamos estímulos intelectuales para producir más y mejor. Sin embargo, las máquinas pueden operar libres de estímulos, tan solo necesitan tener una fuente de alimentación estable.

Bajo esta percepción, sería comprensible que las máquinas acabasen ocupando puestos de producción o burocráticos. Sin embargo, la supervisión humana resulta indispensable para que el sistema funcione correctamente. Al igual que sucede con simples maquinarias, los robots o la inteligencia artificial nunca funcionarán perfectamente y es presumible que el ser humano vaya siempre un paso por delante en su desarrollo intelectual.