La crisis del coronavirus sigue debilitando nuestra economía y cada vez son más las empresas que deciden acogerse al ERTE para intentar proteger sus negocios. Más allá de la catástrofe humanitaria que estamos viviendo, con miles de millones de personas encerradas en sus casas y cientos de miles de muretos en todo el mundo… El virus dejará unas secuelas económicas importantes.

Según las últimas noticias e informes, ya son más de 5 millones de personas las afectadas por expedientes de regulación de empleo. ¿Y tú? ¿También estás sufriendo las consecuencias económicas del coronavirus? Si es así, no te pierdas este artículo, donde te ayudaremos a entender en profundidad los efectos y condiciones del expediente temporal de regulación de empleo.

Expedientes de regulación de empleo

Según las consultas realizadas al equipo especializado en consultoría empresarial de Gestiun, el ERTE, también conocido como Expediente Temporal de Regulación de Empleo, es una medida económica que permite a las empresas afectadas por la crisis el reducir su plantilla laboral, aliviando costes salariales para aguantar un chaparrón que parece que todavía tiene muchos meses más de vida.

Mediante esta medida, el Gobierno se hace cargo de las cuotas empresariales a la Seguridad Social. Mientras tanto, el trabajador sigue vinculado a la empresa (es un expediente temporal), pero no recibe ingresos ni beneficios de la empresa hasta que no sea readmitido completamente.

En cuanto a los trabajadores, hemos sabido que todas aquellas personas que hayan sido afectadas por un ERTE tendrán derecho a cobrar el paro, hayan completado o no los 365 días laborales requeridos por ley.

Dos expedientes de objetivos distintos

La principal diferencia entre estos dos expedientes es el ámbito de su aplicación. El ERTE puede ser aplicado por cualquier empresa, de cualquier tamaño y sector. Ya vimos como el pasado mes, algunas de las empresas más grandes del mundo como Inditex o el FC Barcelona se acogían a un ERTE para proteger sus finanzas.

Por otra parte, el ERE se considerará como tal para aquellas empresas de más de 100 trabajadores que prescindan del 10% de su plantilla durante más de 90 días.

Además, al tratarse de situaciones inesperadas que afectan al conjunto de la economía, los trabajadores que se hayan visto afectados por un ERTE no tendrán derecho a indemnizaciones, pero podrán regresar a su posición de trabajo una vez terminada la crisis actual.

¿Cómo se debe aplicar un ERTE?

Para la aplicación de un ERTE en los tiempos del coronavirus, la empresa debe comunicar sus intenciones de manera clara y concisa a sus trabajadores, quienes tendrán un periodo de 15 días para organizar una comisión negociadora. Tras esto, se establecerá un calendario de reuniones, estableciendo un mínimo de dos reuniones, que deberán constar en acta firmada por todos los asistentes.

Una vez confirmada la decisión para aplicar el ERTE, se produce la suspensión o reducción de contratos en un plazo de 15 días. La actividad no se retomará hasta que así lo decidan ambas partes, aunque presumiblemente será hasta la vuelta a la normalidad o la recuperación de la economía.