La procrastinación es un fenómeno que sucede con mucha más frecuencia de lo que creemos. Procrastinar significa posponer, retrasar o buscar excusar para dejar de realizar acciones por considerarlas complejas o tediosas.

¿Qué es procrastinar?

Procrastinar es un trastorno del comportamiento muy común en muchos trabajadores. A veces, por falta de objetivos, motivación, inspiración u otros motivos externos, no podemos completar el trabajo que tenemos por delante. Además, la procrastinación se vuelve mucho más intenso en personas con acumulación de tareas. Muchos trabajadores, con el objetivo de no hacer frente a sus responsabilidades o problemas, deciden suplantar sus tareas o trabajos por actividades irrelevantes o improductivas pero agradables y divertidas.

Un ejemplo de procrastinar sería comprobar el teléfono en horario de trabajos, cuando tenemos tiempos de entrega muy justos o muchas tareas por delante. A veces, decidimos evadirnos del estrés realizando tareas distractoras que nos permitan relajar nuestra mente.

Procrastinar se convierte, entonces, en la forma que muchas personas consiguen dejar de pensar en algo. Sin embargo, la procrastinación tiene connotaciones negativas, ya que sucede fundamentalmente como reacción a las responsabilidades.

Estrategias para dejar de procrastinar

A veces creemos que distraernos momentáneamente hará que nuestra concentración vuelva mucho más fuerte. Tal vez pensemos que la falta de inspiración se pueda resolver con descansos o actividades agradables pero irrelevantes. El resultado de este pensamiento es terminar posponiendo tareas urgentes, reemplazándolas por otras menos tediosas o aburridas, pero en absoluto urgentes.

Sin embargo, no nos damos cuenta de que la única manera de dejar de procrastinar es ponerse a trabajar. Me explico. A pesar de que esto pueda resultar redundante, la concentración y la motivación no son sensaciones puntuales, sino que se van construyendo con el tiempo. Comenzar a trabajar en algo es siempre muy complicado. Nos falta una estructura, nos falta esa costumbre, nos falta la familiaridad con el proyecto. Es complicado y tendemos a buscar excusas. Sin embargo, tras comenzar a trabajar en este proyecto comenzaremos a sentirnos más seguros de nosotros mismos.

La motivación es, al fin y al cabo, un tema de autoestima y seguridad personal. Las tareas que más nos motivan son aquellas en las que creemos que tenemos más probabilidad de éxito. Es frustrante realizar tareas pensando que vamos a fracasar o no vamos a ser capaces de realizarlas. Comenzamos a buscar excusas, comenzamos a posponer y a procrastinar.